A pesar de que nos enfocamos más en estos ámbitos, la innovación no sólo es desarrollar un nuevo modelo de negocio o un nuevo producto o servicio específicamente para un cliente, puesto que hay otro tipo de innovación igual de relevante que muchas veces se pasa por alto por la dificultad que entraña en su ejecución.

La innovación de procesos (operational innovation) en muchas ocasiones se confunde con la mejora continua (operational improvement), aunque son dos cosas diferentes. La innovación de procesos trata de encontrar nuevas formas de mejorar los procesos internos lo que incluiría desarrollar nuevos productos y servicios para un proceso interno de la compañía (por ejemplo, la atención al cliente).

Por otro lado, la mejora continua busca la excelencia operativa, asegurándose que los negocios funcionan correctamente haciendo que los procesos sean más eficientes. Es decir, con ello, se trata de conseguir un alto rendimiento a través de distintos modos de operación ya existentes reduciendo costos y retrasos sin cambiar en esencia cómo se está realizando el trabajo.

La innovación de procesos es un tipo de innovación que es rara de encontrar. Esto tiene que ver a que cambia completamente la forma en el que las empresas operan, llegando a cambiar la cultura de una empresa. Esta es una innovación que se sitúa más cerca del trabajo operativo y que a priori no tiene un componente estratégico lo que muchas veces escapa del ámbito de la alta dirección. Además, es frecuente encontrar barreras a la hora de desplegarla, ya que los departamentos deben cambiar las formas en las que trabajan y cómo se relacionan entre ellos, por lo que pueden derivar en cambios profundos en las organizaciones y en su cultura.

Sin embargo, es una innovación que mejora la competitividad de las organizaciones en distintos ámbitos por lo que debe ser tenida muy presente dentro de las organizaciones:

  • Beneficios estratégicos (retención del cliente, mejora de la penetración del mercado, habilidad para entrar en nuevos mercados)
  • Mejoras de mercado (reducción de precios, mejora de satisfacción del cliente, mayor agilidad de la empresa a adaptarse a los cambios)
  • Beneficios operativos (costes directos más bajos, mejor uso de activos, mejora de la precisión, mejora de la personalización de los servicios, simplificación de procesos)